Como empezar a contar una historia que a simple vista carece de principio, y de final dudoso. Una historia de vida, amor y desencuentro, casi tan antigua como la historia de este mundo subyúgala y reciproco. El amor de una madre hacia sus hijos a pesar del la falta de afecto recibida en su infancia. La sensación de saberse incompleta durante siglos y el hallazgo de la pieza faltante al rompecabezas de su vida; el amor. Una historia que no es para cualquiera, el amor en el estado mas puro de su esencia, al borde de la locura y arraigada en una maraña de mentiras, odio e ira. Solo una palabra resuena en esa mente brillante, la cual, no tiene razón aparente de porque debería significar algo en su vida. Venganza. Y con ella al igual que las dudas, las respuestas y certezas a lo largo de los años de vida, van cobrando forma y dejan de lado esa duda existencial del hombre promedio. Para dar paso a la mayor adquisición que uno puede llegar a obtener, la felicidad absoluta.
1. Un sueño con tintes de realidad. A mitad de la noche se abalanzo sobre si misma. Otra vez ese sueño angustioso que tanto la acompaño a lo largo de su vida, siempre presente y titilante en su mente. Se incorporo entre borracha debido al cansancio y la angustia clavada en su pecho. No quería despertar a nadie, así que hizo el menor ruido posible. Camino el trayecto hasta la cocina en plena oscuridad, segura de en donde se encontraba; pese a los años transcurridos ya viviendo en esa casa que llamaba hogar, en el fondo, no la sentía como propia. Nuevamente su mente comenzó a rememorar lo instantes antes soñado. Los cascos de los caballos chocando contra los adoquines, de las callejas angostas y lúgubres, el clima húmedo anunciando el alba, ese vestido que marcaba el alto rango aristocrático y la prisa y desesperación que teñían sus ojos verdes de humedad y le daban la apariencia del mas hermoso manantial. -"me pregunto, si este sueño, ¿se deberá a mi amor por Paris? Pensó en voz alta, y no obtuvo respuesta más que su propia sonrisa cargada de complicidad y deseos por cumplir. Lentamente el letargo se apodero de su cuerpo y ya no pudo mas con su desvelo, sin mas opción y en la duda entre comenzar en ese instante con sus deberes o recostarse unas horas mas, se decidió por lo ultimo, y se encamino hacia el cuarto, sin percatarse que en el instante en que ella apagaba la luz, otra al unísono con esta, se prendía, del otro lado del paredón. En silencio y atenta a cualquier ruido o movimiento esa luz no volvió a apagarse hasta asegurarse que nadie se movía en la casa continua...
-¿"quien era Sissi mama"?, pregunto la niña mientras miraba la TV junto con su mama en la cocina. - La emperatriz Sissi hija, era una emperatriz joven que reino en la Francia antigua. A mi me encanta su historia, los vestidos, el idioma que ella habla, todo me gusta. - a mi no, ese idioma me parece complicado y odio escucharlo hablar. -odio es una palabra muy fea hija- le recordó la madre y acompaño la exclamación con esa mirada llena de ternura y con ansias de enseñar y entregar toda las hermosuras de este mundo a quien quiera recibirlas- no es lindo decir eso, el odio es algo que nos tiñe el corazón y hace de nosotros personas tristes y rencorosas.- -hay mama! yo lo digo por decir, no es que lo sienta en verdad!- acoto la muchacha mientras fijaba la vista al cielo razo y ponía los ojos en blanco, como superada por la situación. - igual, ¡no es lindo ni nombrarlo!, por mas que uno lo sienta o no!- acoto la madre firme y autoritaria, y dio por terminado el sermón. Continuaron en silencio observando el aparato hasta que la niña se aventuro a preguntar -¿Por qué te gusta "eso"?, se visten raro, los vestidos parecen incómodos y actúan como locos.-al cabo de un instante y para terminar de justificar su pregunta, con una sonrisa con un tinte de picardía y complicidad sin maldad, acoto- Sin mencionar que los hombres tienen apariencia muy ¡afeminada¡. Ambas, madre e hija rieron juntas con esta última observación de la niña y la madre la beso con ese cariño que la niña sabia infinito. Tardo en contestar, buscaba en su mente las palabras correctas para dar jaque-mate, a la pregunta de su hija, que aunque carente de maldad, la había realizado para comenzar una riña desprovista de enojos y planteos, simplemente, un ping-pong de justificaciones del porque de las cosas. En su mente, la madre se admiraba de la rapidez y lucidez de su hija para realizar tales artimañas sin intención de herirla simplemente de acertar con la respuesta y el porque verdadero de las cosas, ya que si algo le había enseñado a su hija desde muy temprana edad y sin darse cuenta es que todo tiene un porque y nada esta librado al azar. - porque yo alguna vez, hace mucho, viví ahí- contesto al cabo de un instante. TOUCHE, pensó la hija, al tiempo que demostraba su interés hacia aquella contestación tan franca, sincera y carente de mentira. Sus ojos se habían abierto como dos platos y la sonrisa evidenciaba su curiosidad a flor de piel. - no me digas que sos tan vieja?- contesto la niña al tiempo que le decía a la madre que era una broma y reía al imaginarse si su mama hubiera en verdad nacido en esa época lo vieja que se vería en ese instante frente a ella. Luego de sonríele por la broma hecha con respecto a su edad la mama se aventuro a seguir. - no se porque, pero algo dentro Mio me dice que yo pertenezco a esa época, y que algo muy valioso y que amaba mucho, lo perdí- pronuncio esto ultimo sumiéndose al recuerdo del sueño de la noche anterior, produciendo que sus ojos, a pesar de lo triste que se notaban a veces, perdieran ese brillo natural, opacándolos con memorias arcaicas. La hija observo este cambio abrupto en su madre, y a pesar de observar la tristeza arraigada en la arruga formada en la frente, la cual aparece junto con las preocupaciones, no hizo ademán de interrumpirla en su transe. En cambio, prefirió observarla, como tantas veces lo hacia, sin mas remedio que sentir esa admiración y orgullo de ser hija de quien era. Una mujer extraordinaria, ante sus ojos de hija. Y por decirlo de alguna manera, mágica y misteriosa ante sus ojos de niña. -y, como sabes eso?, que reencarnaste?, entonces existe y es verdad eso de la reencarnación!- dijo mientras su imaginación volaba al compás de sus palabras y se extendía mas allá de su mente. se vio convertida en un jaguar corriendo con gran velocidad, o volando por los aires como un águila, al tiempo que se juraba así misma, reencarnar si o si en un animal. - yo no puedo decirte si eso es verdad o mentira, simplemente lo se, con el tiempo vas a aprender sobre muchas cosas, y vos sos la única que va a poder decidir que es verdad y que mentira, así como se tiene que tomar lo bueno y malo de las cosas. Todo esta conectado con todo, y cada uno decide su verdad, eso se llama libre albedrío hija, nadie puede decidir por vos que creer, sola lo vas a descubrir. -bueno, bueno, si entiendo, pero contame, como sabes lo que me dijiste?, quien te dijo que venís de allá?- se obstino a preguntar la niña haciendo caso omiso de la segunda lección de vida que su mama le daba en menos de 20 minutos. -lo se porque lo siento, y no necesite de nadie que me lo dijera para saberlo. Tengo sueños, desde hace mucho y al ir leyendo e instruyéndome sobre muchas cosas, me ayudo a darme cuenta de que se trataba mis sueños. - y se tratan de... -se tratan de imágenes de mi vida pasada, una de las tantas, pero la cual recuerdo a través de sueños. Yo misma me veo bajando unas escalinatas gigantes como de un palacio, llevo puesto un vestido de época hermoso!, me veo subiendo a un carruaje, y lo único que escucho son los relinchos y los cascos chocando contra los adoquines de la calle, los adoquines sabes que son?- pregunto la madre, desencajando del contexto Casi mágico a la cual había logrado sumergir a la niña y que poco se interesaba sobre las piedras con nombre raro.- no tengo idea ni me interesa seguime contando, que paso después?.- los adoquines son piedras que se utilizaban antes para realizar los caminos y...-en ese instante presa de la curiosidad y necesidad de conocer a su mama en profundidad corto en seco la explicación sin interés que la madre daba- aaah mama no me importa eso, para que lo quiero saber si ya ni se usan esas cosas, contame dale que paso!?- HIJA NO PODES SER IGNORANTE TENES QUE SABER Y ALIMENTAR TU ANCIA DE APRENDER SOBRE TODO AQUELLO QUE NO SEPAS. Dijo la madre con un acento indignado ante la falta de interés al saber de cultura general de su hija. La niña un poco ufuscada y molesta con la respuesta, sabiendo que su madre no daría el brazo a torcer prodigio
- haber mama que me querías decir con los adoquines?-. Conjeturo su pregunta casi al borde de la ironía y el mal humor, pero su madre hizo caso omiso y prosiguió.
- antes de la existencia del asfalto las calles las hacían con esas piedras, por eso en los barrios viejos de buenos aires todavía hay partes que las conservan. -Sabes quienes lo hacían?-. Ante la negación de la niña, la madre finalizo su lección de cultura general diciendo- los presos-. A lo que la niña acoto un simple -ah, Carente de sorpresa y enseguida encendió la llama de la curiosidad y a continuación acoto- y el sueño sigue?, sabes mas cosas?. Al verla sonreír la madre se dio cuenta que siempre lograba amarla más y más.
- si, por donde me quede?, ah si bueno, los caballos son blancos, hermosos, y tienen prisa, y yo por dentro estoy desesperada, y muy angustiada, porque tengo que frenar algo que va a pasar. - Que?- atisbo a decir la niña presa de un hechizo, producto del relato. - Tengo que salvar al hombre que amo. Yo siento y se que mi padre no lo acepta, y estoy destinada a casarme con otro hombre al cual no amo; ambos, por orgullo y para decidir mi futuro, se retan a duelo, y yo la desesperación que siento es por el pánico a no llegar a tiempo para impedirlo-. Culmino la madre, sin ganas ya de abordar el tema nuevamente, al menos no por un tiempo, sin embargo la necesidad de un final digno, obligo a la niña a insistir para que continuase. - Y se murió?-. la pregunta la asustaba, a ella no le gustaba hablar ni siquiera pronunciar la palabra muerte, le daba miedo. - En mis brazos hijita.-contesto la mama- tengo una imagen de estar corriendo como en una colina, y ver como mi prometido le dispara, y mi amado cae, muriendo en mis brazos y prometiéndome que nos encontraríamos y estaríamos juntos algún día. Ante una afirmación de esta magnitud, la niña termino por convencerse de varias cosas. Primero, su papa, no era esa persona, porque de lo contrario, no se hubiera separado nunca. Segundo, se convenció de que la reencarnación existe, pese a toda esa perorata del libre albedrío ese, ella se acababa de convencer, y tercero, por fin, supo lo que esa mirada transmitía. Su sabiduría, no provenía de ningún libro, su alma era la que siempre le contestaba y sabía todas las respuestas, porque a pesar que no era vieja su mama, su alma si lo era, y esos años, o siglos según parecía, se reflejaban como destellos en sus ojos. - que triste ma., pero capaz algún día lo encontrase-. Lo dijo tratando de sonar lo mas positiva posible ya que lo conociera o no, su mama había perdido a alguien que quería mucho y ella no quería que sufra por eso. - Capaz hija, o capaz en otra vida y no en esta. El tiempo es sabio. Y dios sabe porque hace las cosas, lo que en verdad sueño es con conocer Francia, y caminar por Paris, porque se, que esas calles de mis sueños, están allá, y aun existen. - Bueno, de seguro algún día vas a ir mama, no?- gesticulo una media sonrisa cargada de esperanzas y deseos para hacia su madre. - Si hijita, algún día voy a conocerlo, y voy a subir a la torre Eiffel. Ese es mi sueño-. Lo dijo mientras sonreia y acariciaba la mejilla de su hija menor, que a pesar de su edad, era una de las más grandes y gratas compañías con las que contaba.
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